Tratamiento

Opciones de tratamiento

El tratamiento de las porfirias depende de su tipología y de la gravedad de sus síntomas. La primera opción es evitar los desencadenantes y, la segunda, aliviar las manifestaciones clínicas cuando se producen.

Evitar los desencadenantes

No consumir alcohol ni drogas recreativas

Evitar ayunar y hacer dietas con una fuerte reducción de calorías

No fumar

Evitar medicamentos contraindicados para la porfiria

Reducir al mínimo la exposición al sol

Tomar medidas para reducir el estrés emocional

Porfiria Aguda

El tratamiento de los ataques de porfiria hepática aguda se centra en:

  • Inyecciones de hemina, un medicamento que es una forma de hemo, para limitar la producción de porfirinas del cuerpo.
  • Inyecciones de glucosa por vía intravenosa o azúcar por la boca para mantener un aporte adecuado de hidratos de carbono.
  • Hospitalización para abordar el dolor intenso, vómitos, deshidratación o problemas respiratorios.

Actualmente, no hay tratamientos aprobados para prevenir ataques debilitantes y tratar los síntomas crónicos de AHP, aunque sí hay abiertas varias líneas de investigación.

Porfiria Cutánea

La base del tratamiento para las porfirias cutáneas reside en evitar la exposición a desencadenantes como la luz solar. Otras opciones son:

  • Realizar extracciones de sangre periódicas para reducir la cantidad de hierro en el cuerpo y, con él, las porfirinas.
  • Tomar medicamentos contra la malaria para absorber el exceso de porfirinas y ayudar a que el cuerpo las elimine con más rapidez
  • Ingerir suplemento dietéticos para compensar el déficit de vitamina D que se produce por evitar la luz del sol.

 

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